Tras su declaración como festivo por la Junta de Salvación Nacional el 1 de Mayo de 1974 tuvo lugar la primera celebración del Primero de Mayo tras cuarenta y ocho años de prohibición por la dictadura. Ese día tuvo lugar una impresionante movilización popular en Lisboa, probablemente una de las mayores manifestaciones de la historia de Portugal, que culminó en un gran mitin protagonizado por los líderes socialista y comunista, Mário Soares y Álvaro Cunhal respectivamente quienes acababan de regresar del exilio sellando su reingreso en la vida nacional con la celebración de su primer acto público.
Mário Soares realizó un discurso altamente radical y estridente en el que acusó a los poderes económicos y financieros de connivencia con la dictadura situándolos implícitamente bajo sospecha por acusarlos veladamente de estar en contra del nuevo régimen representado por la Junta de Salvación Nacional, con lo cuál el líder socialista disparó las alarmas en los países occidentales ante la posible deriva que podría tomar el nuevo régimen portugués en un emplazamiento estratégico y en un contexto internacional clave de Guerra Fría caracterizado por la polarización mundial entre el bloque capitalista occidental encabezado por Estados Unidos y el bloque comunista encabezado por la URSS. No empezó bien Mário Soares su trayectoria política no sólo por su discurso estridente sino también por su evidente actitud altanera y displicente evidente a lo largo de todo el mitin.
Mientras tanto Álvaro Cunhal se caracterizó por un discurso moderado y una actitud circunspecta que apostó por el apoyo al Movimiento das Forças Armadas, la democratización del país y el fin de las largas guerras coloniales que desangraban al país provocando la caída de la dictadura. La moderación de Cunhal contrastó con la radicalidad de Soares manifestándose como paradójica en el líder de un partido comunista tributario de una ideología que en la URSS era totalitaria, pero que en Portugal había apostado por la democracia siguiendo la trayectoria de sus homólogos comunistas en otros países occidentales bajo la forma del eurocomunismo. De este modo Cunhal fue el gran triunfador del primer Primero de Mayo desde la caída de la dictadura obteniendo un gran baño de masas que reforzó y propulsó claramente su figura como la más popular de un nuevo período de la historia de Portugal que llenaba de dudas, incertidumbres, miedo y alarma a las cancillerías occidentales, especialmente por la radicalidad de un socialismo que se esperaba moderado y atlantista.
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